Marconn: una plataforma IoT escalable
El desarrollo de una base sólida para gestionar torretas inteligentes en puertos y campings

El reto
Cuando Marconn, marca comercial de Viltec, nos planteó el proyecto, la situación era exigente desde el primer día. La empresa, especializada en el desarrollo y fabricación de torretas inteligentes para puertos y campings, necesitaba una plataforma de control fiable para gestionar sus dispositivos y los servicios asociados. El problema era doble: el software existente no estaba preparado para escalar tal y como el mercado exigía y el calendario era muy ajustado.
Nos encontrábamos en noviembre y el objetivo era llegar al mayo siguiente con unas 600 torretas en producción. Eso significaba trabajar con un horizonte muy claro y con poco margen para errores. No se trataba solo de desarrollar una aplicación, sino de construir una plataforma capaz de conectar negocio, operación y dispositivos físicos en un mismo sistema.
El reto incluía varias capas que debían funcionar de forma coordinada: una aplicación web para los gestores de puertos y campings, una app para los usuarios finales, la lógica de negocio que debía gobernar el conjunto y una arquitectura tecnológica con la solidez suficiente para escalar sin comprometer la operativa. Además, el proyecto incorporaba requisitos clave como el control de servicios de agua y electricidad, el registro de históricos de uso, la gestión de incidencias, las notificaciones y la integración entre la API de negocio y la capa IoT.
La solución
Desde el principio vimos claro que, para llegar a tiempo y hacerlo bien, había que priorizar. La mejor manera de afrontar el proyecto era dividirlo en fases y construir una base sólida antes de añadir funcionalidades más avanzadas.
En la primera fase nos centramos en el núcleo del sistema: el control de las torretas y de sus elementos principales. Esto incluía la gestión de leds, agua y luz, así como el cálculo de consumos por cuenta de usuario. Esta parte era imprescindible para que la plataforma pudiera reflejar correctamente qué estaba ocurriendo sobre el terreno y vincular cada uso con la cuenta correspondiente.
En esta etapa apareció uno de los puntos más importantes del proyecto: el protocolo de comunicación existente no ofrecía las garantías de escalabilidad necesarias. Tal como se indica en los requisitos, era necesario modificar el protocolo original con el que las torretas se comunicaban con la nube para poder crear una imagen fiable de cada dispositivo físico y asegurar que el software pudiera crecer a corto y medio plazo sin perder el control. Esta decisión fue clave, porque cuando una plataforma tiene que gobernar miles de dispositivos conectados, la escalabilidad deja de ser una mejora futura y se convierte en una necesidad presente.
En la segunda fase desplegamos la capa económica del sistema: compra de saldo, descuento automático del consumo y lógica para interrumpir el servicio cuando no hay crédito disponible. Esto respondía directamente a los objetivos planteados al inicio del proyecto, donde ya se definía que el uso de los servicios debía valorarse económicamente, que los establecimientos debían poder cobrarlos y que los clientes debían poder comprar saldo para utilizarlos.
Cómo lo abordamos
El proyecto se trabajó con un equipo ágil de cuatro personas fijas. Puede parecer un equipo pequeño para un reto de esta dimensión, pero precisamente esta estructura nos dio una gran capacidad de reacción. Todo el mundo tenía claro su rol, el objetivo final y el margen real de tiempo disponible. Esto permitió avanzar con rapidez, manteniendo siempre el foco en lo más importante en cada momento.
También fue esencial ordenar el proyecto en torno a una arquitectura coherente. No solo teníamos que hacer funcionar el presente, sino evitar que cada nueva funcionalidad se convirtiera en una fuente de fragilidad. Por eso diseñamos una base donde la lógica de negocio quedara bien separada de la tecnología y de las integraciones, y donde la comunicación entre sistemas respondiera bien a una realidad basada en eventos, cambios de estado, consumos y notificaciones constantes.
Este enfoque tenía mucho sentido en un entorno como el de Marconn: dispositivos inteligentes conectados, servicios físicos que se activan o se cortan, incidencias que deben registrarse y clientes que esperan una experiencia fluida tanto desde la web como desde la app. Los requisitos del proyecto ya apuntaban en esta dirección, con una estructura formada por frontend web, aplicaciones móviles, una API de Lugares y una API IoT encargada de registrar dispositivos, mantener su estado, enviar acciones y reflejar en el software lo que sucede físicamente en cada torreta.
Qué marcó la diferencia
Hay proyectos que funcionan por la tecnología. Y hay otros que funcionan porque, además de la tecnología, hay una buena forma de trabajar detrás. En este caso, coincidieron tres factores especialmente importantes.
El primero fue la implicación del cliente. El equipo de Viltec mantuvo una actitud de colaboración constante durante todo el proyecto. Tanto en los momentos en que todo avanzaba con fluidez como cuando aparecían dudas o dificultades, hubo disponibilidad, capacidad de respuesta y confianza. Esta confianza fue decisiva para poder priorizar bien, desbloquear decisiones y mantener el ritmo del proyecto sin perder alineación.
El segundo factor fue el equipo. Trabajar con un equipo pequeño, estable y muy orientado a resultados nos permitió movernos con agilidad, sin sobrecarga de coordinación y con una gran coherencia técnica.
Y el tercero fue la flexibilidad. Los requisitos no se trataron como una lista rígida, sino como un marco de trabajo que debíamos interpretar con criterio. Nos adaptamos a la infraestructura disponible, reorganizamos prioridades cuando fue necesario y decidimos qué convenía resolver primero para maximizar el valor de cada entrega.
El resultado
El resultado no fue solo llegar a producción a tiempo con una plataforma funcional. El resultado real fue dar a Marconn una base tecnológica sólida sobre la que seguir construyendo.
Desde el arranque, el proyecto ha podido incorporar nuevas funcionalidades y ajustar otras ya existentes porque la estructura original se planteó con criterio. En un entorno como este —con dispositivos físicos conectados, gestión de consumos y operativa real sobre el terreno— disponer de una arquitectura robusta no es solo una cuestión técnica: es lo que permite evolucionar el producto con seguridad y sin frenar el negocio.
Este es, probablemente, el valor más importante del proyecto: no resolver solo una necesidad inmediata, sino dejar preparada una plataforma con recorrido, capaz de acompañar el crecimiento futuro de Marconn.